Evolución y dispersión del “Ajedrez”

  • EVOLUCIÓN Y DISPERSIÓN DEL “AJEDREZ”:

Cuando hablamos de la creación del juego de ajedrez a través de la leyenda del rey Schiram, el brahman Sissa y la historia de los granos de trigo, debemos tener en cuenta que aquel juego que Sissa presentó ante su rey Schiram no era el “ajedrez” que actualmente se conoce hoy en día, sino un antepasado suyo al que le denominaron “Chaturanga”.

El nombre Chaturanga significa “cuatro” (chatur) “miembros” (anga), y hace alusión a las cuatro clases de fuerza de las que estaba compuesto un ejército hindú: infantería (peones), caballería (caballos), elefantería (alfiles) y los carros (torres).

Se practicaba entre cuatro jugadores, teniendo cada bando un color distinto (negro, blanco, amarillo y rojo). El juego se desarrollaba por parejas, siendo aliados los ejércitos situados frente a frente, sobre un tablero cuyas casillas eran todas del mismo color. Además se utilizaban dados dejando al azar que decidiera qué pieza debía moverse, las cuáles se desplazaban de forma diferente a como lo hacen en la actualidad: el rey (Rajá) y el caballo movían igual que en la actualidad, el carro movía como nuestra torre y el elefante podía moverse dos casillas en diagonal y saltar sobre otras piezas. Finalmente los peones podían avanzar un solo paso y comían en diagonal.

tablero

Disposición inicial en el juego del Chaturanga, salvando algunos matices: los alfiles eran elefantes, las torres carros de combate y el tablero de un solo color.

Durante más de setecientos años debió quedar este juego dentro de los límites del hermético imperio indostánico, hasta que en el siglo VI de nuestra Era se extendió hacia Persia (actual Irán) y así, el Chaturanga en contacto con la civilización persa se transformó en el “Chatrang”. Según manuscritos encontrados, un embajador hindú fue a Persia desde la India durante el reinado de Naushirawan y le presentó el juego como regalo, con el reto de que aprendiera todos sus secretos.

En el Chatrang, los bandos aliados se fundieron en un solo ejército y el rey sobrante fue convertido en subalterno: el visir o primer ministro (que a la postre sería la futura “dama” actual o mal llamada “reina”) y que movía una casilla en diagonal. Apareció el tablero bicolor, desapareció el uso de los dados y los carros (torres) y elefantes (alfiles) cambiaron su ubicación inicial con respecto a la del Chaturanga.

Posteriormente, el Chatrang persa encontró mucho arraigo entre los pueblos árabes, quienes lo adoptaron bajo el nombre de “Shatranj”. Lo difundieron por los territorios conquistados y de esta manera entró en la península Ibérica. A finales del siglo VIII aparecieron los primeros tratados sobre el juego, lo que ayudó aún más a fomentar su popularidad. El visir pasó a llamarse Alferza, y cuando un péon “coronaba” (llegaba a la última fila) sólo podía ser cambiado por esta pieza. No existía aún el enroque y las piezas no sufrieron modificación alguna en lo que a su movilidad se refiere.

Ya en la Edad Media, el juego alcanzó gran popularidad en Europa, aunque estuvo prohibido por la Iglesia entre los siglos IX y XV (por considerarlo un juego relacionado con el diablo). Pero a finales de éste y en el siglo XVI, aparecieron nuevas reglas: el avance de dos pasos de un peón en su casilla de origen, la captura al paso, el enroque … y así poco a poco, el “juego” se fue pareciendo cada vez más al ajedrez actual.

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